España, un país cada vez más lleno de ‘Smart Cities’

Convertirse en ‘Smart City’ ya ha superado la fase de “moda del año” en 2014 para pasar a ser el reto al que todo territorio debe enfrentarse para ganar en calidad ecológica y en eficiencia tecnológica. En esta carrera, España se ha propuesto despuntar dentro del continente europeo, quien a su vez es, junto a Asia, uno de los más valorados en sus servicios; frente a otros como América y África.

Indra ha destacado bien recientemente que A Coruña y Rivas-Vaciamadrid son dos de las mejores ‘Smart Cities’ de la Península, gracias a su servicio de limpieza y a su trabajo en el ámbito de la sostenibilidad, respectivamente; unos resultados que también incluyen el trabajo global de la ciudad andaluza de Málaga.

Curiosamente, un día antes fue Santander la única ciudad española en formar parte del ránking ‘Las 50 ciudades inteligentes del mundo’, a partir de un informe obra de National Geographic Traveler en el que la ciudad cántabra alcanzó el 31º puesto. Dicho reconocimiento se le otorgó gracias a los sensores inteligentes que activan servicios lumínicos o de riego, además de aplicaciones para móvil gratis que informan sobre el transporte público y los taxis o paneles y dispositivos que informan sobre la disponibilidad de plazas de aparcamiento en las distintas calles de la ciudad.

Mientras unas ya han alcanzado la gloria, como Pamplona; que lleva trabajando desde 2012, otras van dando pasos de gigante para ser más ecológicamente sostenibles. Valladolid ha presentado a principios de este mes de septiembre en Canarias el proyecto ‘Smart CityVyP‘. Este completo programa de iniciativas medioambientales eficientes pretende abarcar todos los ámbitos de la ciudad (del urbanismo al transporte público pasando por la sanidad, la educación o la seguridad pública); en una serie de pasos que incluye su mirada en la creación de empleo y el impulso del turismo en la capital castellanoleonesa.

A su vez, la ciudad insular también aboga por un lavado de cara “inteligente”, con el ojo puesto en territorios extranjeros como Finlandia o Suecia y el ánimo de volcar esfuerzos en uno de los problemas más acuciantes de la zona: la seguridad vial. En la misma línea, Guadalajara ya tiene bien adelantado un modelo de sostenibilidad que incluye la limpieza de la ciudad y los edificios públicos, el mantenimiento de zonas verdes, la gestión del alumbrado y el ahorro equilibrado en la consumición de recursos.

Otra de las ciudades inmersas en esta gesta es Logroño, que ha encontrado en la telegestión un gran aliado para contribuir a un control calculado y eficiente del agua en unos ámbitos donde el desperdicio es propenso y alarmantemente habitual: las instalaciones deportivas. Este ahorro, que asciende al 30%, se suma a otras iniciativas que abarcan una gestión inteligente del agua y contribuyen al gran proyecto que la provincia riojana construye en su iniciativa para convertirse en una Smart City.

El ahorro ha sido también capital para la Comunidad Valenciana, que gracias a su app telemática SAR@ (Sistema de Ayuda a la Recepción de la Autoliquidación), destinada a la consulta online y descarga de impuestos y tasas, ha conseguido ahorrar en horas de trabajo y recursos físicos la friolera de 2,4 millones de euros. Esta disminución de costes no se ve solo reflejada en el dinero, también en el tiempo que le lleva al usuario medio llevar a cabo sus trámites administrativos (hasta 45 minutos menos a través de Internet) entre desplazamientos físicos, colas de espera, eliminación de documentos innecesarios y opción de pago electrónico.

Hoy el concepto de Smart City sigue inundando la vida del ciudadano medio español en todos sus ámbitos, ya sea en un espectáculo cultural o en diferentes concursos de ideas, como los que también proponemos desde la web de Mi Huella TIC. ¡Que no se diga!

 

Autor: Mi Huella TIC

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